Cisterna (cuento que escribí hace un tiempo)

•abril 11, 2010 • Dejar un comentario
Cuando Cisterna salió del colegio decidió que no iba a seguir aguantando abusos y golpes, así que se metió al gimnasio.
Iba en las tardes al Balthus y en las mañanas al que tenía en su Universidad.
El primer semestre se echó Cálculo I por inasistencia.
Se llevaba una botella de agua de 500ml, que después debió reemplazar por una de un litro.
Nunca se comió un hot dog, ni mucho menos una sopaipilla. Sólo ingería comida previamente pesada y habiendo realizado antes un estudio de las calorías.
Una vez llegó al extremo de pesar sus fecas para ver si se condecía con su aumento en el peso.
Porque Cisterna subió de peso.
Primero fue la espalda. Luego los bíceps. Después, todo el resto.
Empezó a admirar su atractivo físico. Llegó incluso a sentir deseo por él.
Cuentan que una vez intimó con un hombre.
Los sicólogos dicen que no es raro el paso desde la excesiva valoración de lo que encontramos atractivo en lo propio, hacia la admiración de esos mismos rasgos en lo ajeno. Como una especie de proyección mal enfocada.
Como sea, eso es sólo un rumor.
Lo que no es un rumor es la cantidad de anabólicos que consumió y que a los 24 años lo llevaron a generar un cáncer pancreático que al poco tiempo terminó acabando con su vida.
Aunque lo anterior no se pudo demostrar, ya que “no hay estudios científicos que permitan acreditar la relación de causalidad entre la ingesta reiterada de estos productos (…) y el fallecimiento de la víctima” según recuerdo que estimaba la defensa (y apoyó, fallando a favor, el Tribunal), en la sentencia del “caso Cisterna” (como lo tituló la prensa).
Pero yo nunca les creí a los de la defensa.
Malcolm Hewitt en Estados Unidos, que murió a los 28 en similares circunstancias, Carlo Figgerini en Italia a los 26, Franco López en España a los 31 o Fabián Aranda en Argentina a los 22 me hacían dudar de la inocuidad de las sustancias que se metía al cuerpo.
Por lo demás, esos son solo cuatro de los cincuenta y tres casos que los querellantes llevaron a modo de ejemplo, omitiendo, por supuesto, aquellos que no terminaron en muerte, sino que en esterilidad o en cualquier otro mal (1).
A Cisterna yo lo conocí en el colegio y creo que le pegué una vez. No fue nada serio, pero fui una gota más en el vaso.
La gota que lo rebasa (2) no es la culpable, como dicen.
Por lo menos, no lo es más que el resto del agua que tiene acumulada.
Hay coautoría entre las gotas.
Espero que Cisterna haya encontrado consuelo en el reemplazo de los moretones por músculos, las burlas por cumplidos (le decían “Camión”), y la humillación por la admiración que puede haber sentido cuando entró al gimnasio y lo vio en sus últimos días antes del cáncer, un joven alfeñique igualito al que solía ser él.
Espero que donde esté, encuentre algo de alivio, sabiendo que tantos años cultivando el cuerpo, no fueron en vano:
No lo pudieron enterrar en un ataúd estándar porque de ancho no cabía.
La familia no pudo costear otro más grande, así que lo cremaron.
Espero que encuentre consuelo sabiendo que los gusanos no se van a comer su cuerpo que le costó toda una vida cultivar.
Espero que esté tranquilo, sabiendo que sus cenizas descansan en un ánfora que servirá de ejemplo a las futuras generaciones:
Porque de nada sirven los músculos para conquistar mujeres, si no hay espermios que las fertilicen.
De nada sirve el cuerpo perfecto, si no se sostiene en el tiempo.
De nada sirve Cisterna, si no sirve de ejemplo.

Igual Cisterna nunca sirvió para nada. Por eso le pegábamos.

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(1)A saber: ictericia; acné; temblores; dificultades respiratorias; dolor, hinchazón y edema en articulaciones; aumento de presión arterial; aumento de posibilidades de lesiones en músculos, tendones y ligamentos; entre otros.
(2) En este caso el laboratorio que fabricaba y comercializaba las sustancias, aunque en nuestro país se disfrazó de Fisco, por “falta de servicio” según estimaban los demandantes (resumiendo el argumento: porque al permitir el ingreso y la distribución al país, no hubo fiscalización suficiente y no se advirtió acerca de los peligros que podía acarrear el consumo reiterado).

La destacada de la semana nº11 (San Valentín)

•abril 11, 2010 • Dejar un comentario
Me pasa de tanto en tanto que veo una película y digo (en realidad no lo digo, lo pienso, porque algunas veces ocurre en el cine y no hablo durante las películas) “qué rabia que estoy viendo esta película, porque esa idea se me podría haber ocurrido a mí, pero se me adelantaron y ya no puedo hacerla yo”.
Eso es una excusa barata, porque no necesariamente se me ocurriría a mí si no lo hubiera visto, y peor aun, lo más probable es que aunque se me hubiera ocurrido, yo no haría la película porque me faltan los millones.
Generalmente, cuando pasa, son películas que me gustan porque si pienso que es una idea que se me podría haber ocurrido a mí, es que me siento identificado.
Otras veces (en realidad, a cada rato) me pasa en retrospectiva. Es decir, lo que me está pasando ahora, me recuerda (mucho) a algo que vi en una película hace tiempo.
De hecho, la mayor parte de las destacadas de la semana han sido eso.
Hoy es San Valentín. Una fecha en que Village se enriquece (mentira, porque quebró), los solteros se deprimen, los emparejados también se deprimen (otra fecha en que hay que gastar, además del cumpleaños, navidad, hanukah, el aniversario, el cumplemes…) y los noticiarios encuentran un nicho al que darle como caja dada la falta de noticias estivales (ya que seguramente ya hablaron de los argentinos en Reñaca, y en la edición anterior comentaron los riesgos de la exposición imprudente al sol, con lo que se les acaban los temas -hasta que empieza el festival de Viña-).
Y sería bonito recomendarles una película como Love Actually que es el non plus ultra de las comedias románticas, porque es como 37 mil comedias románticas en una, bastante parecida -sólo en ese sentido, de comedia romántica coral- a He’s Just Not that into you (aunque mucho mejor, en mi humilde opinión)…
…Pero no lo voy a hacer.
Por eso, la destacada de la semana es Chasing Amy.
Esta cinta de Kevin Smith cuenta la historia de Holden (Ben Affleck, bautizado en homenaje al Guardián entre el centeno), un dibujante de comics que conoce/se enamora de Alyssa (Joey Lauren Adams, pareja de Smith en ese entonces).
Lamentablemente para nuestro protagonista, Alyssa es lesbiana.
La película es totalmente recomendable aunque peca, a mi juicio, de tratar de abordar demasiados temas.
La reseña sencilla es esa, pero en rigor, en la película hay, al menos, otros dos grandes asuntos que daban para películas distintas:
1) Holden tiene un mejor amigo que se pone celoso de su relación con Alyssa. Pero celoso porque lo pierde a él, no porque le interese ella.
Esto igual tiene alguna relación con el tema principal (pues empieza a desdibujar las relaciones de amistad y se insinúa una posible homosexualidad reprimida).
2) La dificultad de lidiar con los “ex”, o con la experiencia sexual previa de la pareja.
Este sí es un gran tema autónomo y es el que ocupa la segunda mitad de la película, dejando el lesbianismo en segundo plano.
Smith cuenta que se le ocurrió Chasing Amy como una forma de exorcizar lo que le acomplejaba de su relación con Lauren Adams (sí, otro enfermo que hace películas autobiográficas). Su inseguridad frente a la experiencia sexual que tenía su pareja (no sé cómo llegó a contar eso). Ciertamente Lauren Adams no era, ni es, lesbiana. Y se nota.
Porque como dije hace un par de párrafos, en la segunda mitad de la película pareciera que uno está viendo otra cinta, totalmente distinta a la que contaba la historia (que en potencia era totalmente autosuficiente) de un heterosexual que se enamora de una lesbiana…Y claro, uno piensa que el buen Kevin Smith debe haber pensado algo como lo que sigue:
a) “Quiero contar una historia sobre cómo enfrentar lo terrible que es enterarse del pasado sexual de mi pareja.”
b) “Quiero que actúe Joey Lauren Adams (así no tengo que pagarle tan caro a otra actriz).”
c) “No quiero que sepa que se trata de ella…¿cómo lo puedo hacer?…¡Ya sé! Voy a cambiar un poco la historia pa’ que no cache: Su personaje va a ser una lesbiana.”
(Ahí se sentó y escribió la primera mitad de la película)
d) Me está quedando la raja…mmhhh…pero no estoy contando lo que me interesaba en un principio. ¿Cómo meto ahora eso de lidiar con lo que hizo esta mina antes de estar conmigo?…Filo, lo voy a contar así no más, cara de raja. Si igual la Lauren Adams es rubia, así que no va a cachar que la historia es de ella. Es más, da lo mismo que en la primera mitad haya sido lesbiana. Mejor que sea bisexual, así se puede haber metido con hombres y puedo hacer mi chiste del “finger cuff”.”
Esa es la impresión que me dio la peli…
Ahora, todo lo anterior es sin perjuicio de que sea una de mis películas favoritas. Es sólo algo que me perturba un poco de la película, pero no obsta en lo absoluto a que tenga un guión a toda raja y Ben Affleck y Jason Lee hagan una dupla increíble.
Claramente no es perfecta. Tiene algunos personajes horriblemente ochenteros (que descolocan un poco, como el negro homosexual extremista), la foto no es ninguna maravilla (como -casi- siempre en las películas de Kevin Smith, al menos, cuando el director de foto es David Klein, que muy judío parece ser por su nombre-apellido pero a la dirección de foto le pega cero), pero tiene sentimientos y eso es más de lo que ofrecen el 95% de las películas que uno suele ver.
Si quedaron metidos con el chiste de Finger Cuff…les cuento que significa, literalmente, trampa para dedos.
Una muestra:

¡Vean la película!

Apéndice:

La película la encuentran en Bazuca con el insufrible título de “La otra cara del amor” (debe ser el mismo que le puso el tagline “el guerrillero del amor” a Manuel Rodríguez).
También la pueden descargar de cualquiera de los links que les aparezcan en google si escriben: chasing+amy+torrent.
Y los subtítulos están en: http://www.subdivx.com
Un dato:
Muchos reproductores de DVD unen automáticamente los subtítulos con el archivo de video.
Para esto, tienen que bautizar el archivo de video (generalmente en “.avi”…esos son los típicos, los que pesan 700mb) con el mismo nombre que el subtítulo (generalmente en “.srt”).
Por ejemplo, si se bajan un video que dice algo como: -LaVacaAtada(2009).Limited.DvdRip.Exvid(ENG).avi
Y un subtítulo que dice:
-LAVACAATADASUBS.srt
Lo único que hay que hacer es apretar el botón derecho y cambiarles el nombre. Pero…es importante que no cambien el .avi ni el .srt, es decir, no pueden quedar:
LVA
y
LVA
Tienen que quedar…
-LVA.avi
y
-LVA.srt
Y si tienen suerte y un reproductor que acompañe esa suerte, podrán no quemarse las pupilas viendo las películas en el computador, y además, grabar en un sólo disco, cerca de 5 películas.

La destacada de la semana nº10 (di algo…)

•abril 11, 2010 • Dejar un comentario
Uno envejece. Pedirle a las películas que no lo hagan es, entonces, un exceso.
La destacada de esta semana es Say Anything…, de Cameron Crowe (la primera que escribió y dirigió).
Cuando vi esta película por primera vez, tenía más o menos 13 años y sabía que existía un tal John Cusack (lo había visto en Alta Fidelidad) pero no sabía mucho más respecto a él o a su familia de actores.
Así las cosas, un día vi en el cable los créditos iniciales de “Say Anything…” y noté que aparecía el nombre de John Cusack. Claro que, en lugar de encontrarme con él, vi a alguien exactamente igual, pero vestido de mujer.
Me asqueo un poco la idea de ver una película protagonizada por un travesti, así que la cambié.
Años más tarde, descubrí que esa mujer que físicamente era igual a John Cusack, era su hermana Joan, que también actúa en la película.
Anécdotas más, anécdotas menos, Say Anything… puede no ser la mejor película de Cameron Crowe, pero casi todo el mundo ha visto o conoce Casi Famosos, Jerry Maguire o Elizabethtown (a.k.a. Garden State 2), por lo que no tiene mucho sentido recomendar esas.
Pero vamos en orden: Say Anything…es una comedia romántica (de hombres) que cuenta la historia de Lloyd Dobler (John Cusack) un “perdedor con estilo” que comienza una relación con la chica más popular de su escuela (o “la mina más rica del colegio”, dicho en términos de-crítica-no-engrupida).
Pero la cosa no es tan fácil, porque Lloyd está perdido por la vida y no sabe qué quiere hacer ahora que terminó el colegio, mientras que su pareja se graduó con honores y se va a ir a estudiar a Londrés y es como seca y perfectita…
El problema es que, “paralelo a eso”, se desarrolla una subtrama que no ha soportado tan bien el paso de los años: El “suegro” de Cusack se mete en problemas con la ley y termina en la cárcel (parece teleserie de Sabatini).
Todo esto se ve demasiado televisivo, sumamente melodramático y uno siente que no va tan bien con el tono de la película. Es como lo que pasa con una serie de televisión cuyo personaje más carimástico no existiría si años atrás no hubieran inventado a Lloyd Dobler: The OC.
Por un lado, tenemos los capítulos de la primera temporada, sumamente acordes a su época…y por otro, están los de la cuarta temporada, en que uno piensa que está viendo un mal melodrama ochentero, estilo Beverly Hills 90210…Eso de que Hércules haya sido el papá de Ryan…O los inserts de Sandy y Kirsten en la Universidad (cuando sugieren que ella abortó…).
Seth Cohen ES el perdedor con estilo por definición de los 2000, así como Lloyd hizo lo propio en los 80 (aunque llegó al final, en 1989). Si sus respectivas piezas de ficción se hubieran limitado a contar sus historia, sin la necesidad de levantar subtramas melosas, Say Anything…sería una película sumamente actual y The OC probablemente tendría más temporadas (y habría tenido más espectadores en su momento, que fue la razón de su cancelación).
Pero como dije al principio, uno envejece, pedirle a las películas que no lo hagan parece ser un exceso. Por lo demás, quizás lo del suegro en la cárcel iba bien en los 80 como giro dramático…y simplemente no resistió el paso del tiempo. En cambio lo de The OC es imperdonable, porque hasta en su época era insufrible…
Como sea, Robert Towne dice que una película no es más que 4 o 5 momentos emocionantes unidos con un montón de escenas (no es que me sepa datos así, es que lo acabo de leer en un libro). Say Anything…tiene muchos momentos emocionantes, pero tiene el más grande Gesto Romántico que recuerde.
En las comedias románticas, después de que el chico conoce a la chica y la pierde, hay un momento decisivo en que perpetra un gran Gesto Romántico para reconquistarla…En The OC está lleno de momentos así. Ej: Cuando Seth se sube a la mesa en la que Summer estaba vendiendo besos para declararse frente a todos; cuando Summer se viste de la Mujer Maravilla…o si evitamos limitarnos a relaciones amorosas, un buen gesto romántico es el que hacen los Cohen en el primer capítulo de la cuarta temporada (quizás el único capítulo decente) con la presentación en Power Point dibujada por Seth para convencer a Ryan de que vuelva a vivir con ellos.
En fin, supongo que se entiende la idea…un gesto romántico es esa acción sumamente artificiosa y elaborada destinada a reconquistar a la chica, que en la vida real pasa por mamón y da vergüenza ajena (y propia), pero que en las películas funciona (porque hay un soundtrack que lo apoya) y no sólo eso, sino que además (si está bien hecho) hace que se nos pongan los pelos de punta y nos vayamos de lluvia (algo muy varonil).
Otros ejemplos típicos: La canción que canta Adam Sandler en el avión en The Wedding Singer, o Verona cantando en las gradas en 10 cosas que odio de ti…(como ven, cantar siempre sirve, porque teniendo una canción bien escogida y una actriz que pueda poner los ojos llorosos, así como que está un poco avergonzada, pero sumamente conmovida, lo patético se vuelve épico).
Chuck Klosterman, un periodista gringo famoso por sus ensayos sobre temas serios pero abordados desde la cultura pop, en su libro “Sex, Drugs and Cocoapuffs” (que además, como dato curioso, es el libro que lee Seth Cohen para subirse el ánimo tras la muerte de su abuelo Caleb) dedica todo el primer capítulo a criticar la imagen distorsionada del amor que dejan las películas y las canciones románticas, mencionando con especial recelo a John Cusack por la imagen de hombre sensible (pero totalmente irreal) que ha forjado en sus películas.
Si quieren entenderlo mejor…vean Say Anything…

(Les contaría yo, pero no me acuerdo tan bien y acabo de prestar el libro).

La destacada de la semana nº9 (poniéndome al día con un homenaje a Salinger….)

•abril 11, 2010 • Dejar un comentario
Siempre tuve sentimientos encontrados respecto a la eventual muerte de Salinger.
Por un lado, El guardián entre el centeno es mi libro favorito* y obviamente, nadie espera la muerte de un escritor/autor/futbolista/loquesea que admira. Pero por otro lado, sabía que desde 1965 no publicaba nada, pero que seguía escribiendo compulsivamente desde su mansión en su reclusión voluntaria, buscando evitar la fama y las falsedades e hipocresías del mundo adulto que con ahínco criticó en “El guardián…”. Suponía también que cuando falleciera, todos sus textos inéditos iban a salir por fin a la luz púlbica, intuición que aparentemente es cierta pues acabo de leer en El Mercurio (que no creo que mienta en este caso) una noticia que entregaba algunas pistas respecto a esto: su hija, por ejemplo, reveló que, entre estos manuscritos no publicados, habían algunos con una marca azul que indicaba que estaban listos para transformarse automáticamente en libros, y otros con una marca roja, mostrando que requerían edición.
Por otra parte, se sabe que seguía escribiendo como una especie de “seguro de vida” para sus descendientes, así que es de esperar que en su testamento (si es que dejó) se manifieste explícitamente su voluntad de que sean publicados, para asegurarles un -excelente- pasar a sus herederos, y además, porque 2 metros bajo tierra no hay que lidiar con el asedio mediático, las conferencias de prensa y los lanzamientos de libros en que un grupo de intelectualoides analizan tu obra y te dan palmadas en la espalda, con la misma palma de la mano con la que luego, a la hora de la verdad, toman los puñales y siguen dándote palmadas, pero esta vez de las que duelen.
Al final los sentimientos encontrados se desencontraron fácilmente, porque obviamente, habría preferido que Salinger siguiera vivo.
Como sea, esto es sobre cine, no sobre literatura…
Así que cuando supe que murió, me puse a pensar con qué película podría homenajearlo.
La primera que se me vino a la cabeza fue (obviamente) Finding Forrester (de Gus Van Sant, con Sean Connery), que cuenta una historia similar: un escritor famosísimo, ganador del Pulitzer (si mal no recuerdo) que se vuelve un completo ermitaño (ahora vienen las licencias de la película) hasta que un adolescente afroamericano de clase media-baja y con talento para el basketball y la prosa, lo encuentra y lo re-humaniza y bla bla bla…
Otra que habría sido muy obvia es The Good Girl, con Jennifer Aniston y Jake Gylehryufdadfhall. Pero la película no es tan buena.
También pensé en Pulp Fiction, con eso de los personajes que van reapareciendo en las distintas historias (como los hermanos Glass), pero eso es algo de la estructura narrativa y no estoy seguro (de hecho, no creo) que Salinger lo haya inventado.
Casi me decidí por Los Excéntricos Tenembaums, por ser una familia de genios con muchas reminiscencias a los Glass.
Pero después pensé que siguiendo con esta analogía, Wes Anderson es a Salinger, lo que Los Excéntricos Tenembaums es a Nueve Cuentos y lo que Rushmore (claramente) es al Guardián entre el centeno, así que no supe por cuál decidirme, y tampoco quería hacer un especial de Wes Anderson, porque el homenaje acá es a Salinger…
Al final, a propósito de Rushmore y su protagonista adolescente-sufriente-incomprendido, se me ocurrió Donnie Darko. Y como se me ocurrió Donnie Darko, también me prendí con Charlie Bartlett y The Wackness y The Chumscrubber y The Thumbsucker y Rocket Science y así podría seguir con todas las películas de adolescentes seudo-rebeldes o alienados o ejemplos vivientes de lo que los gringos denominan teenage-angst (o angustia adolescente).
Por eso, voy a recomendar a la precursora:
Harold y Maude.
Estrenada en 1971, esta película cuenta la relación sentimental que empieza a crecer entre un adolescente abc1 y medio aristócrata obsesionado con la muerte (para asustar a su madre finge suicidios) y una anciana a la que conoce en una de sus visitas al cementerio (como hobbie frecuenta funerales).
Pese a todo el humor negro (muy negro) la película al final es bastante optimista. Ayuda el que su banda sonora esté compuesta por Cat Stevens (a la usanza de esos años, un sólo artista interpreta todo el soundtrack, como Simon and Garfunkel en El Graduado).
Al igual que Holden Caulfield, Harold (interpretado por Bud Cort, que en la película está igual a mi amigo personal Sebastian Longhi antes de que se cortara las cejas) es un joven adinerado, pero que se encuentra sumamente disconforme con su entorno. Si Holden buscaba escapar de las falsedades del mundo adulto concentrándose en la autenticidad de la infancia y la pureza de los niños, a los que quería proteger de caer en el abismo (como un “Guardian entre el Centeno”), Harold hace lo propio, pero ni siquiera encuentra consuelo en la niñez, sino que se salta directamente a la muerte, o a la pre-muerte…en este caso la vejez.
Paradójicamente (o no tanto) la anciana le enseña el valor de la vida.
Otra similitud la podríamos encontrar en la mitomanía de los protagonistas. Mientras Holden confiesa que le encanta inventar historias y engañar a la gente (lo que pone en duda la veracidad de todo el libro, pues está contado precisamente con un narrador en primera persona), Harold elabora verdaderas performances (o “cuadros plásticos”, un término tan manoseado en estos tiempos, que abarca desde obras de teatro medias conceptuales, hasta besos lésbicos entre prostitutas semi-desnudas en despedidas de solteros) para fingir los suicidios y asustar a su madre.
No le tengan miedo (por favor) a los casi 40 años de edad que tiene esta película. Es sumamente entretenida (y es corta, dura 91 minutos). Ver un poco de cine clásico de vez en cuando dicen que prolonga la esperanza de vida.
Y bueno, de más está decir que nunca es tarde para leer cualquiera de los libros de Salinger…ya sea su única novela o cualquiera de sus tres libros de cuentos.
O quizás, en unos años más, alguna de sus nuevas publicaciones póstumas.
RIP JDS.

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(*) Llegué a The Catcher in the Rye (en 1ero medio) por Mala Onda y a Mala Onda, en parte por Sobras.com (donde a veces anunciaban que estaban preparando una película basada en ese libro) y en parte por el Wiken (donde Fuguet a veces escribía). Mala Onda, en su primera mitad es un libro auténtico, que cuenta las desventuras de Matías Vicuña, pero en la segunda mitad, el protagonista lee El Guardián entre el Centeno y (¡además de contar el final!) se obsesiona con el personaje principal y empieza a hacer EXACTAMENTE LO MISMO que hace Holden en N.Y., pero en Santiago, lo que transforma la lectura de Mala Onda, en la lectura de una mala traducción/adaptación de “El Guardián…”.
Tampoco es que, de no haber sido por Mala Onda, no habría leído nunca “El Guardián…”, ya que fue lectura obligatoria en el colegio años más tarde.

La destacada de la semana nº8 (más vale tarde que nunca…)

•abril 11, 2010 • Dejar un comentario
Quería escribir esto antes, pero necesitaba la siguiente imagen para introducir el tema:

Einstein dijo alguna vez que D’s no juega a los dados, pero yo me he dado cuenta que igual disfruta del Domino Rally.
En este caso, me usó a mí como una ficha de Dominó. (Hace poco también lo hizo con edificios en Haití).
En la foto en cuestión, se aprecia el instante previo a la caída.
Es como ese juego de Video Loco, del ¿Qué va a pasar?
Congelaban la imagen en un momento crucial y siempre las opciones eran como:
a) Se cruza un pájaro y le pegan al pájaro.
b) El tipo se cae.
c) El tipo se corre y no pasa nada.
En este caso, lo que pasó fue que la balsa que venía atrás (con dos personas) bajó a toda velocidad, le pegó a la balsa vacía (de la que yo me acababa de levantar), la balsa vacía levantó mis dos pies, y yo caí de cabeza. Por suerte, mi craneo justo alcanzó a golpear el borde de la balsa (la parte inflada) por lo que no sentí absolutamente ningún dolor (y mis neuronas agradecieron no perder a sus seres queridos).
Así que D’s juega Domino Rally conmigo, pero por lo menos, se preocupa de manifestar con pequeños gestos que igual me quiere, porque a la hora que caigo 10 centímetros más adelante, yo estaría hospitalizado aprendiendo a hablar nuevamente (o por primera vez, según todos lo que no entienden nada de lo que digo por mi falta de modulación) y mi familia estaría disfrutando unas vacaciones en Cancún con la plata de la indemnización.
Como sea, la foto muestra el momento exacto en el que yo me di cuenta que estaba cagado y sopesaba en una fracción de segundo mis opciones: rezo para que frene, salto para evitar el golpe, me corro…
Al final no alcancé a hacer nada, salvo esperar la caída…
…Que igual fue lo que más me gustó del juego (fue lejos lo más adrenalínico).
Ah, porque todo esto fue en un juego, en el Black Hole del Fantasilandia…
Lo que nos lleva a la destacada de esta semana: Adventureland (o la versión primermundista de Fantasilandia).
Tras dirigir Superbad (o Supercool), Greg Mottola se animó a escribir él mismo un guión y dirigirlo.
El resultado de ese atrevimiento, es una comedia romántica adolescente, que cuenta la historia de un joven a punto de ingresar a la universidad, cuyo último verano de libertad lo debe pasar trabajando en un parque de diversiones (bastante decadente).
Ahí conoce a la chica de rigor y bla, bla, bla…(no es la idea contar la trama).
Algo que me gustó mucho de esta película y que la distingue (un poco) de otras comedias románticas, es que el triángulo amoroso del protagonista y Kirsten Stewart (quien interpreta al interés amoroso) lo completa un tipo unos años mayor, que obviamente no le conviene pero del cual está sumamente enganchada.
El tipo, un músico apestoso-pero-canchero, que además se hace seudo-amigo del protagonista es un buen reflejo del paradigma que hasta hace un tiempo no existía (al menos en la cultura pop, o al menos, no masivamente) del galán que “en verdad no es malo sino que sólo caliente, y efectivamente está con la mina sólo por sexo, aunque la mina lo pase pésimo, y que más encima es buena onda con todo el resto de los hombres que se jotean a la mina, así que lo más probable es que -incluso si te gusta la mina- el tipo te termine cayendo bien”.
Ya no es el típico ganador (estilo deportista), tampoco el anti-galán loser medio nerd (en Adventureland ese es el protagonista, pero ese paradigma existe desde hace tiempo). Ni siquiera es el galán seudo-alternativo (como Fele en “Promedio Rojo”)…
En fin, la película obviamente no se trata del tercero. Tiene a su protagonista (a falta de Michael Cera, buenos son los Jesse Eisenberg -el de Zombieland-) que es lo suficientemente interesante por sí mismo y al final, es sobre él. Pero como la idea no es contar la trama, sino que la vean, puse el ejemplo del tercero para mostrar que, aunque tiene los clichés de las estructuras de las comedias románticas (chico conoce a chica, se enamora de chica, están juntos, chico pierde a chica, etc…) entretiene porque los personajes son atractivos, el entorno es original y tiene muchísimo humor y además, una cuota de melancolía…Después de todo, está ambientada en el ’87 (Mottola tenía 23 primaveras ese año, así que sabe de lo que habla cuando retrata esa época).
Está disponible desde hace un tiempo en torrent y me imagino que también se encuentra por blockbuster y bazuca, ya que dudo que llegue a los cines locales.
En EEUU se estrenó el 2009.

La destacada de la semana nº7 (sobre la identificación)

•abril 11, 2010 • Dejar un comentario

A un día de la elección y cuando mi home en facebook y, sobre todo, mi timeline en twitter se llenan de comentarios asquerosamente densos y politizados, no queda otra que cuestionarme por qué pasa todo esto, por qué la gente odia tanto al adversario y pasa por alto los defectos del candidato predilecto.
No voy a opinar de política en sí, porque soy demasiado ignorante. La política -por lo menos en países como el nuestro- se parece demasiado a la farándula o al “espectáculo” (forma elegante de la prensa para decirle a la farándula), donde hay redes de contacto y al final todos son parientes y lo que hizo uno en el el 1930 repercutió directamente en lo que hizo su hijo cuando fue ministro en el gobierno del nieto del mejor amigo de la ex suegra de no sé quién.
Y lamentablemente, si uno no conoce esas redes, está obligado a guardar silencio cuando te dicen: “Ah, así que apoyas al candidato X…¿pero sabías que su fortuna la obtuvo aprovechándose de la exención tributaria para los impuestos a la pesca de pejerreyes que se promulgó hace 27 años cuando tenía un primo ministro de hacienda y otro en la superintendencia de pesca de peces pequeños?”
Para mi desgracia, mi memoria para armar esas redes ya está ocupada con datos tan inútiles como saber qué tienen en común los hermanos Coen con Danny DeVito y con Rob Reiner (director de “Cuando Harry conoció a Sally”), pero tampoco pretendo cambiarlo, porque (como explicaré -muy toscamente- más abajo) creo que es más racional dedicarle ese tiempo directamente a mis intereses personales, que a tratar de informarme y votar por el candidato que me podría convenir más, porque hay tanta distorsión en el proceso político (por comisiones, intereses personales de los agentes, burocracia, etc.) que es muy difícil que mi pretensión al votar sea retribuida en una medida que justifique el tiempo que le dediqué a elegir al candidato, teóricamente, más conveniente para mí.
Por ejemplo, hay quienes saben que:
“CATALINA FREI LARRAECHEA (hija del candidato), es Jefa de la Unidad de Adopción
del Servicio Nacional de Menores, SENAME, y antes fue integrante bien remunerada de
la Comisión de la Tortura del Ministerio del Interior (Ambos empleos estatales).
Casada con el actor y productor Eduardo Cumar Valdés, favorito de municipios de
la Concertación y de la ESTATAL TVN (“Animal Nocturno”, “Enigma”, etc.).”
Yo no tenía idea (me llegó en un mail).
Ni siquiera me sé las conexiones dentro de la colonia:
-¿Supiste lo que le pasó al David Steinbergervitz?
-No, ¿quién es él?
-El hermano del pollo, que está casado con la Judith.
-¿Quén es ella?
-La nieta de la Mimi, de la Wizo.
…y así.
Por eso, porque me da lata andar armando árboles genealógicos de contactos, finalmente mi voto se decide -en gran medida- por identificación.
Me siento muchísimo más inclinado hacia un lado político que al otro, y no tengo muchos argumentos para eso (digo, argumentos racionales). Quizás tenga que ver con ser oposición. Quizás si hubiera vivido 20 años bajo un gobierno de derecha, sería de izquierda.
Como sea, la identificación es algo complicado.
En mi caso, determina completamente mis gustos.
Por ejemplo, mi libro favorito es la biblia, porque siempre me identifiqué con el protagonista: D’s. (Mentira, soy un lugar común ambulante y mi libro favorito es el Guardián entre el centeno).
Un sicólogo podría decir que la identificación está muy relacionada a la proyección.
(Un sicoanalista freudiano podría decir que no me cambiaron bien los pañales cuando chico así que por eso me identifico con adolescentes rebeldes y cobrarme 100 lucas por eso).
De todas formas, es extraña la pasión que despierta en la gente. Todo el mundo sabe que Piñera no es de lo más limpio que hay y que Frei ya fue presidente y (como dijo Kel en LUN -son tan intelectuales mis citas-), “un país no se gobierna en base a ensayo y error”. Pero ninguno de esos son argumentos muy válidos para determinar el voto. Es el pasado de ambos. Por lo demás, TODOS sabemos que NADA va a cambiar mucho. Quizás económicamente, al principio, pueda incidir (para bien) en la inversión si gana la derecha, pero lo que pase después del remezón inicial no va a ser muy distinto a lo que estamos acostumbrados.
Frei no va a cambiar el modelo neo-liberal, Piñera no va a abolir los subsidios ya existentes, y las leyes importantes están estancadas por la exigencia de quórums calificados para su modificación. Por lo demás, prácticamente todos los políticos tienen parientes empresarios y de apellidos vinosos (si es que no ellos mismos), así que reformas de izquierda dura son pocas las que van a prosperar.
Un economista gringo (de “La lógica oculta de la vida”), decía que en lugar de tratar de convencer a la gente para que vote por un candidato determinado, era muchísimo más racional (y probablemente más fructífero) invertir ese tiempo y esfuerzo en hacer lobby, incluso, para asuntos de interés netamente personal.
Igual hay matices. Si sale la derecha, se van a abrir muchas vacantes para cargos públicos destinadas a jóvenes profesionales de derecha. Y bastantes profesionales de izquierda van a tener que empezar a buscar trabajo, por lo que sí importa -para algunos- el resultado de la elección. Pero el esfuerzo destinado a convencer a otros es lo que incide marginalmente en quién resulta ganador y a raíz de este mismo ejemplo, el autor diría que es más sensato esforzarse por buscar trabajo que destinarle tiempo a hacerle campaña al candidato apoyado.
Como sea, el odio que despiertan ambos políticos en los opositores, es algo totalmente irracional. Similar a la pasión del fútbol.
Y es ahí donde entra en juego la destacada de la semana:
Zelig, de Woody Allen.
Contada en tono de falso documental (mockumentary, para los angloparlantes), esta película cuenta la historia de Leonard Zelig, conocido como el “hombre camaleón”, pues cambia su forma de ser de acuerdo al grupo en el que se encuentre. Por ejemplo, si está con un grupo de judíos, adopta su forma de ser y sus modismos…y no sólo eso, también cambia de apariencia. Lo mismo si está con afroamericanos, obesos, doctores, etc.
Allen explica que si bien Zelig es una exageración, hay mucha gente así…con la que uno conversa y el diálogo se desarrolla de la siguiente forma:
-¿Viste Pulp Fiction?
-Sí, no me gustó.
-Ah, a mí me encantó, es que los diálogos…
-Sí, o sea, los diálogos son buenísimos. Pero es que Tarantino es seco.
-Yo no encuentro que sea tan seco. Pulp Fiction es buena y Bastardos sin Gloria también, pero Kill Bill se iba desinflando y Perros de la Calle es un plagio.
-Es que Tarantino igual es bueno para robar ideas. Y Jackie Brown es un bodrio.
-Ah, se me olvidó esa. A mí me gustó Jackie Brown…
-Es que está bien actuada.
Y diálogos así uno los tiene a cada momento en su vida. Interlocutores así, son los que Woody Allen encuentra peligrosos porque la gente que no es capaz de defender sus ideales son caldo de cultivo para ideologías fascistas.
Si por el peso de las masas y una buena estrategia de marketing, se es capaz de renunciar a lo que uno cree, o peor, si uno no cree en nada, entonces se está muy propenso a convertirse en un Zelig.
De Woody Allen se podría hablar mucho pero ya me extendí suficiente y prefiero no agotarlo, porque es una fuente rebosante de películas destacables.
Ah. Por si no quedó claro, es una comedia, sumamente divertida, incluso para aquellos que no soportan al buen Woody, así que POR FAVOR véanla.
Y por último, si mañana van a anular…
ya saben con qué hacerlo…
…con el lápiz, obviamente.
(el grafito, digo)
(sorry, tenía que hacer ese chiste).

La destacada de la semana Nº 6 (seudo-rebeldía)

•abril 11, 2010 • Dejar un comentario
Voy a contar una situación que me ocurrió en la semana: Mi último examen era de “Medicina Legal”, un ramo que tomé pese a todas las advertencias (que la mitad del curso se lo echaba y de forma aleatoria, que daba lo mismo cuánto estudiar, que el viejo era nazi, que los mejores alumnos de la escuela si es que lo pasan lo hacen con 4, etc., etc.).
Como no había visto mis pruebas anteriores y me presentaba mal al examen, llamé al profesor y le pedí que me las llevara.
Una de las preguntas de la prueba pedía enumerar las diferencias entre las equimosis y las livideces cadavéricas. Entre esas diferencias yo puse:
“Las equimosis aparecen en vida, las livideces post-mortem.”
No me dio puntaje. Le pregunté por qué.
-Las equimosis y las livideces no aparecen, “se producen” -me respondió.
-Pero profesor, si se producen…¿eso no trae como consecuencia que después aparezcan?
-Mire, hay que saber escribir. Y por último, acá el corrector soy yo y si no me gusta la palabra le pongo el puntaje que yo quiero.
Otra diferencia que puse que tampoco tenía puntaje asignado:
“En las livideces no hay extravasación, no así en las equimosis”
Estoy de acuerdo en que es una doble negación y está redactado como las pelotas, pero efectivamente es una diferencia. Por lo demás, el libroque escribió él es un asco y una aberración a lo que debería ser un manual, con explicaciones tales como: “La segunda parte del examen interno dentro de la autopsia es el estómago médico-legal, en que es más importante el contenido que el continente”, y después habla de la tercera parte…hueón, ¿qué cresta es el “estómago médico legal”?, ¡qué chucha!, ¿cree que por después agregar un cliché como “es más importante el contenido que el continente” arregla algo?
Como sea, me enojé y busqué en su libro lo relativo a las livideces y salía algo como: “…las livideces hacen su APARICIÓN…”.

Y por eso, por gente irracional con poder como esa (nada es más despreciable que el respeto basado en el miedo, como decía Camus), la destacada de la semana es…
An Officer and a Gentleman (o “Reto al destino”, un título en el que por excepción creo que aciertan las distribuidoras…incluso con lo ochentero-cliché que suena, le hace un favor, porque eso es precisamente la película: un cliché ochentero).
An officer and a gentleman cuenta la historia de un joven Richard Gere, que entra a la marina buscando convertirse en, precisamente, un oficial y un caballero.
Pero Gere es seudo-rebelde y el Sargento que lo entrena es medio ahuonao, entonces obviamente entran en conflicto. Además, Gere conoce a un tipo que termina siendo su mejor amigo, y ambos se involucran sentimentalmente con dos chiquillas que conocen en una fiesta (todo esto en un entorno en que se sabe que las mujeres de los pueblos se embarazan a propósito de los marinos, buscando salir de su miseria). Al final, la historia de superación de Gere es de lo más emotivo que haya visto en el cine, y si hay que irse de lluvia con una película efectista que no sea The Notebook, yo creo que es esta. Que de hecho, podría incluso ser como un The Notebook ochentero.
El Leitmotiv es una pieza musical recurrente que acompaña a un contenido determinado (gracias wikipedia). Es muy común en las teleseries, en que a un personaje específico (o a la relación de un personaje con otro) siempre le ponen la misma canción, como ese bodrio de Myriam Hernández que suena en Mujeres de Lujo cuando Fernanda Urrejola tiene esos flashbacks en blanco y negro (muchas veces innecesarios porque muestran escenas que pasaron hace 5 minuto) y recuerda su relación con Álvaro Morales (que a todo esto ¿alguna vez lo ha pasado bien en una teleserie? qué manera de sufrir en pantalla ese pobre tipo* -eso es una nota al pie relativa a la historia televisiva de Morales-).
En Reto al destino, el Leitmotiv de Gere es Up where we belong, que es una de las canciones épicas-mamonas más emocionantes que existen, gracias a las raspadas cuerdas vocales de Joe Cocker.
http://www.youtube.com/watch?v=G4NIuq9maC4&feature=related
(Ahí está la canción, seguro la han escuchado…incluso en Moulin Rouge, en uno de los medleys, Pablo Zúñiga…digo, Ewan McGregor, canta un fragmento) .
En la trivia de IMDB de esta película dicen que la canción elegida estuvo a punto de ser On the wings of love, pero da a entender que fue una elección correcta preferir Up where we belong, porque finalmente le fue mejor en el Billboard, lo que es una falacia terrible (no se puede saber si la canción de Joe Cocker llegó a ser número 1 porque era mejor que On the wings of love -llegó al lugar 29- o porque fue parte de la banda sonora de una película exitosa).
Primero pensé en destacar One Flew Over the Cuckoo’s Nest (“Atrapado sin salida”, con Jack Nicholson) pero si bien la maldad y la irracionalidad de la autoridad está mejor tratada (esa película es de los 70’s, es comprensible), creo que es preferible quedarse con el mensaje de An officer and a Gentleman, que si bien es una peor película, al final te dice que todos esos imbéciles con poder, o bien, no son tan malos y toda su falsa tiranía es una careta para ayudarte (no es mi caso, sí el de Gere) o efectivamente sería mejor que no te toque toparte con uno de ellos, pero lamentablemente la vida está llena de personas así y cuando eso pasa, no queda otra que ponerse los audífonos, escuchar Up where we belong y bancárselos, pensando que es parte del proceso de convertirse en “un oficial y un caballero” (como dice el código de justicia militar de EE.UU. de donde viene el título de esta película).
…También se puede pelear contra ellos, pero para saber lo que generalmente ocurre, entonces vean One Flew Over the Cuckoo’s Nest.

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*En Estúpido Cupido creo que Rudolphy le ganaba y se quedaba con la Carolina Fadic (pero no estoy seguro, si alguien sabe que comente), en Sucupira se pasó toda la teleserie intentando tirarse en alas delta, en Iorana se quedaba con la Fadic como premio de consuelo porque Falcon le quitaba a la Fosalba (aunque ahí parece que salió ganando), en La Fiera ya fue el peak del sufrimiento televisivo cuando hacía de un lisiado con depresión, después dejé de ver teleseries (aunque en una fue malo y como que se violaba a todo el mundo, pero ni así lo pasaba bien parece), finalmente fue homosexual reprimido y ahora es un fiscal (así que además de pasarlo mal, debe ser chanta, como la mayoría).